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El rincon de ingenieria de infragon

genciencia - ¿El ser humano sólo utiliza el 10 % de su capacidad mental? (I al III)

¿El ser humano sólo utiliza el 10 % de su capacidad mental? (I)

Hay mitos que, a pesar de que violan principios fundamentales de conocimientos ampliamente aceptadaos, se repiten sin cesar. Uno de los más difíciles de erradicar es el de que el ser humano sólo utiliza el 10 % de su capacidad mental.

Tal afirmación no sólo es común entre amantes de lo esotérico o del autoconocimiento sino incluso entre personas cultas. Y claro, si usamos tan poco nuestro cerebro sin duda habrá personas que lo usan en mayor grado, quizá los que pueden adivinar el futuro, o los que tienen alguna clase de poder sobrenatural.

En definitiva, la inercia de cualquier persona por conceder una parte de misterio o laguna de conocimiento para así tener una parcela en la que mantener sus anhelos trascendentes en un lugar seguro y exento de críticas.

Por ejemplo, la secta de la Cienciología usa para su publicidad un retrato de Albert Einstein, en cuya boca ponen esa afirmación sobre lo desaprovechada que tenemos nuestra herramienta de pensar. Una atribución, por cierto, que probablemente es otro mito.

Con todo, para ser justos, hay tres tipos de afirmaciones sobre nuestra capacidad cerebral limitada (según los conocimientos que acabalen los que las pronuncian):

-En cualquier momento dado, sólo una de cada diez neuronas está en funcionamiento.

-El 90 % de las células cerebrales yacen inútilmente en el cráneo, donde no sirven sino de lastre.

-Sólo utilizamos un 10 % de la capacidad memorística del cerebro para almacenar nuestros recuerdos.

Sea cual sea la afirmación, se pasa olímpicamente por encima de los conocimientos de la moderna investigación del cerebro. El origen de este mito quizá haya que buscarlo en el norteamericano y padre de la psicología moderna William James, que tiene una cita original que se parece bastante a lo hoy se repite:

El hombre normal sólo utiliza un 10 % de sus facultades psíquicas latentes.

De todas formas, si no hubiera existido el mito del 10 %, los propagandistas de la autoayuda, del esoterismo y del desarrollo de la personalidad seguro que lo habrían inventado, como sostiene cínicamente el profesor canadiense Barry L. Beyerstein.

Porque algo realmente asombroso de este mito es que, excepto la mencionada de William James, no existe más bibliografía al respecto. Nadie podría encontrar jamás en un libro de psicología o de fisiología del cerebro tal afirmación. Así que si el mito sigue gozando de tan buena salud (¡lo repiten hasta los intelectuales que escriben columnas o salen por la tele!) ello obedece probablemente al fenómeno psicológico llamado source amnesia, olvido de la fuente, por el cual los humanos recordamos con facilidad los datos científicos nuevos, pero vamos olvidando poco a poco de dónde los hemos sacado.

Lo verdaderamente preocupante es que incluso entre estudiantes de los últimos cursos de psicología, como han comprobado los psicólogos norteamericanos Kenneth L. Highbee y Samuel L. Clay en una encuesta, la mayoría sostenía el mito.

Vía | Cómo funciona la mente de Steven Pinker / Falacias de la psicología de Rolf Degen

¿El ser humano sólo utiliza el 10 % de su capacidad mental? (II)

Basta con acudir al simple razonamiento evolutivo para descubrir que tal mito no tiene ningún sentido: atendiendo a los enormes recursos que consume un cerebro humano, ¿cómo es posible que la selección natural haya permitido que los seres humanos vayan por ahí con un órgano tan grande y tan esencialmente inútil?

Cualquier antepasado con un cerebro un 90 % menos voluminoso habría tenido muchas más posibilidades para sobrevivir, no sólo porque necesitaría un canal para el parto mucho más estrecho sino también porque no necesitaría emplear tanta energía para mantenerlo. Y no haría falta arrastrar su peso muerto cuando un depredador quisiera darle caza.

De hecho, lo lógico es que usemos todo el cerebro. Hasta la última neurona.

Lo que sí que es cierto es que nunca usamos todas nuestras neuronas a la vez. Claro, dirán algunos, eso es lo que ocurre: como no las usamos a la vez, no podemos, por ejemplo, desarrollar poderes telepáticos. Pues tampoco. La actividad simultánea de todas las neuronas nos arrojaría al suelo víctimas de convulsiones como las de un ataque epiléptico.

Cuando las neuronas se disparan al mismo tiempo, el cerebro queda inundado de actividad eléctrica y se anula toda capacidad para pensar y actuar de manera coordinada. Para impedir ese infierno, al menos la mitad de las neuronas funcionan como un filtro atenuador o moderador de flujo. De modo que la próxima vez que alguien os diga que no usáis todo el cerebro, contestadle que menos mal.

Al igual que el ser humano nunca tensa al mismo tiempo todos los músculos del cuerpo, tampoco el cerebro pone a funcionar todas las sinapsis a la vez. Hoy en día, los científicos tienen cartografiadas todas las regiones de nuestro órgano pensante (mediante electrodos implantados y otros sistemas de detección).

En todas las actividades, por ejemplo comer, mirar la televisión, hacer el amor o leer este blog, se pone en marcha una u otra región del cerebro. Al cabo de una jornada normal, todos los rincones y recovecos habrán tenido su ejercicio, tarde o temprano.

Del cerebro, pues, se aprovecha todo, como del cerdo. Y una prueba final de ello es que lesiones muy localizadas en el cerebro, por muy minúsculas que sean, pueden producir disminuciones muy severas de sus facultades. Tenéis ejemplos de todo tipo en los libros del neurólogo Oliver Sacks El hombre que confundió a su mujer con un sombrero o Un antropólogo en Marte.

Vía | Cómo funciona la mente de Steven Pinker / Falacias de la psicología de Rolf Degen

¿El ser humano sólo utiliza el 10 % de su capacidad mental? (y III)

¿Entonces alguien podría aún usar su mito de alguna manera, retorciéndolo para encajarlo en lo que sabemos sobre el cerebro? Quizá podría afirmar que el potencial del cerebro en realidad se desaprovecha porque las neuronas tienen escasa moral de trabajo. Si hubiera mayor actividad cerebral, entonces pensaríamos mejor.

Pues resulta que es al revés.

Desde que existen nuevos procedimientos de síntesis de imágenes, como la tomografía por emisión de positrones (PET), se sabe con más precisión qué cantidades de energía consume cada región del cerebro, lo cual ha permitido prescindir del anticuado modelo de este órgano como una máquina de tren. Todas las investigaciones recientes corroboran que las cabezas más claras, las que resuelven determinados acertijos de los tests en menos tiempo, consumen menos energía en el cerebro.

O dicho de otro modo: los que tuvieron más dificultades con los problemas se estrujaron más las neuronas y gastaron más electricidad.

El cerebro universal de 1.400 gramos, que vienen a ser un 2 % del peso corporal, consume cerca del 20 % de la energía total y, además, la pide exclusivamente en forma de azúcar (glucosa). Ahora bien, las operaciones de la razón pueden interpretarse como trasladar unidades de información (bits), o “manipular en el espacio de la representación”, como dijo Konrad Lorenz.

Si no cojea la comparación intuitiva con una actividad física, pensar más implicaría, desde luego, un mayor consumo de energía. Pero también podríamos volver sobre la metáfora del ordenador personal moderno, que tiene mucha más capacidad de proceso y memoria que los antiguos cerebros electrónicos y un consumo corriente infinitamente menor.

Los científicos sospechan que los individuos de escasas luces, pues, padecen la desventaja de unos circuitos cerebrales menos eficientes. Esto lo podemos ver en personas que sufren síndrome de Down, cuyos cerebros consumen grandes cantidades de glucosa, superiores a lo normal.

Y también lo observamos en los adolescentes. Sin embargo, luego, cuando el cerebro alcanza la máxima capacidad para procesar informaciones, disminuye rápidamente el consumo energético.

Vía | Cómo funciona la mente de Steven Pinker / Falacias de la psicología de Rolf Degen

VoltDB es casi 50 veces más rápido que los tradicionales MySQL y Oracle

VoltDB es casi 50 veces más rápido que los tradicionales MySQL y Oracle

Hace unos días, el 25 de mayo para ser precisos, fue anunciada la disponibilidad para el público de general de VoltDB: un sistema de base de datos relacional, pero no por ello, tradicional. Y valga este verso sin esfuerzo para hablar de lo que bien puede convertirse en piedra angular para una nueva generación de sistemas para almacenar y recuperar información.

¿Qué hace a VoltDB tan “de nueva generación”? Que cuenta con estas características para atacar problemas de Procesamiento de Transacciones en Línea (OLTP), más críticos hoy en día gracias a las redes sociales:

  • Los datos se almacenan en memoria en vez de hacerlo en disco para lograr el máximo desempeño. Elimina el manejo de buffers. En este sentido es parecido a un MySQL más Memcached.

  • Es una base de datos distribuida donde existe en cada nodo un motor SQL para hacer de interfaz con el DBMS. Asimismo, está diseñada para aprovechar los equipos con CPU multinúcleo.

  • Elimina los asuntos que afectan de forma más directa el desempeño de los sistemas de base de datos tradicionales: protección de datos en transacciones concurrentes (locking y latching) y reporte de las transacciones en disco (loggin).

  • VoltDB escala de forma lineal. De modo que si aumenta el tamaño del problema, por ejemplo el número de usuarios, el sistema los soportará con la misma calidad de servicio.

En las pruebas realizadas por VoltDB, estos midieron una tasa de transacciones por segundo (TPS) de 53.000 en comparación con las 1.155 de otros DBMS sobre hardware idéntico. La escalabilidad del sistema es casi lineal. Y lograron 1.3 millones de TPS sobre un grupo de servidores (cluster) de 12 nodos.

Hoy en día está de moda hablar sobre NoSQL: un paradigma para la creación de DBMS en el que a cambio de no cumplir rigurosamente las propiedades ACID, ganan desempeño. (Twitter y Digg recién migraron al NoSQL, por cierto.) Lo que VoltDB ofrece son transacciones ACID (y confiables, por tanto) que no afectan de manera alguna el desempeño y escala del sistema.

Aquí cabe mencionar que uno de los detractores del nombre NoSQL -que parece negar al SQL- es un reconocido académico, pionero de los DBMS y quizá una figura comparable a la del gran Jim Gray: estoy hablando de Michael Stonebraker. Pues bien, no hubo artículo que hiciera eco de la publicación de VoltDB que no lo mencionara. Esto no es fortuito pues él es el también diseñador del sistema y actual CTO de la empresa VoltDB. Para Stonebraker las NoSQL tienen un nombre mal elegido que mejor debió ser algo así como NoDisco, NoACID o NoConcurrencia.

Es posible que VoltDB evolucione en una suerte de MySQL distribuido, “hipertransaccional”, escalable, ajustado para los nuevos y exigentes tiempos en internet. Como quiera que sea, en términos de software libre la llegada de VoltDB supone un montón conocimiento acumulado por años traducido/depositado en fresco y apetitoso código fuente. Esto es una excelente noticia.

ojocientifico.com - Alma y Corazón en Cassiopeia

Alma y Corazón en Cassiopeia


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¿Dónde está el corazón de la Vía Láctea? Difícilmente puedas encontrarlo en ese vómito estelar que se yergue sobre nosotros. Sin embargo, sí puedo decirte dónde están las nebulosas Alma y Corazón (IC1848 y IC1805 en nomenclatura oficial): esto es en la constelación Cassiopeia.

Las vemos arriba, con Alma a la izquierda y Corazón a la derecha. La luz tarda unos 6.000 años en viajar desde este lugar hasta nuestra ubicación en la Vía Láctea, y juntas Alma y Corazón se extienden a lo largo de unos 300 años luz.

La imagen de arriba fue tomada en luz infraroja por el recientemente lanzado telescopio WISE. La misma se genera con la luz infraroja penetrando al interior de las complejas nebulosas. El crédito es una vez más del archivo de imágenes de la NASA, y clickeando sobre la foto puedes ampliarla. Feliz domingo.

gizmodo.es - Consiguen procesar cálculos con puertas lógicas basadas en ADN

Consiguen procesar cálculos con puertas lógicas basadas en ADN

Se ha conseguido, por primera vez, construir puertas lógicas basadas en ADN que efectivamente procesan cálculos en el interior de nuestro cuerpo. ¿El objetivo? Tener bio-ordenadores en nuestro interior que detecten y sanen cualquier enfermedad que surja, sobre la marcha. Sí, da miedo. ¿Va a llegar la era de los superhumanos? Descúbrelo tras dar el salto.

Una puerta XOR es una puerta lógica cuya salida vale 1 si sus valores de entrada son distintos, y 0 en caso contrario. Por supuesto, normalmente para su construcción hacen falta algún tipo de interruptores, sean rudimentarios (se podrían hacer con cañerías de agua) o avanzados, como los electrónicos que hay en un chip. Esta puerta, junto a otras, son básicas para la computación.

Veamos el ejemplo de puerta XOR, versión ADN, según la ha concebido el equipo dirigido por Itamar Willner, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel. Lo que han hecho es añadir moléculas a las tiras complementarias del ADN, lo que causa su fluorescencia cuando están separadas. Sin embargo, cuando ambas tiras están presentes se combinan, apagando la fluorescencia. Cuando no hay ninguna presente, claramente tampoco hay fluorescencia alguna. Sólo resta interpretar la fluorescencia como un 1 y su ausencia como un 0. El ejemplo está ilustrado en la imagen superior. De hecho, ya han logrado hacer ciertos cálculos de sumas y restas sencillas.

Ya existían ciertos “ordenadores” con ADN, pero tenían problemas, como por ejemplo que se degradaba y no podían volver a hacer cálculos. Willner y su equipo han logrado que se las hebras de ADN se reformen tras cada cálculo, permitiendo su reutilización. Otro problema era que se necesitaban enzimas para manipular el ADN, lo que requería cierto ambiente químico que no era fácil de reproducir en el cuerpo, pero en esta versión se utilizan sólo moléculas como las del ADN.

Otra de las ventajas de la computación con ADN es su capacidad de procesar cálculos en paralelo. ¿Qué se podría llegar a hacer con esto? Diseñar fármacos inteligentes. Una vez en el torrente sanguíneo, podrían no activarse hasta que detectasen, por ejemplo, una subida de una determinada sustancia, y liberando el fármaco en consecuencia. Faltan años de desarrollo, pero ¿llegaremos a tener bio-ordenadores pululando por nuestro cuerpo? —Javier G. Pereda [New Scientist]

La pizarra de Yuri - Antimateria.

Antimateria.

La energía más poderosa del universo.

A mí El Código da Vinci –como obra de ficción que es, que hay algunos que se lo toman todo por la tremenda– no me disgustó demasiado; un relato de intriga apañadito, para pasar un buen rato en el tren. En cambio, ha caído recientemente en mis manos Ángeles y demonios y... jodó, qué malo es. No, no, no me quejo de su documentación científica: le es aplicable el mismo criterio que al otro. Me quejo de su literatura y de lo birrioso de la historia.

En fin. El caso es que a tantas vueltas con la antimateria, me han entrado ganas a mí también de hablar de la antimateria. :-D ¿Y qué será esto de la antimateria? Pues, como su nombre nos hace sospechar, la antimateria es un tipo de materia que tiene una propiedad invertida con respecto al resto de la materia bariónica. ¿Y qué es la materia bariónica? Pues la de todos los días: la que nos compone a ti y a mí, y constituye casi todo lo que ven nuestros ojos y tocan nuestras manos.

Ya hablamos un poquito –y hablaremos más– en este blog de la naturaleza de la materia y de la energía, de cómo surgieron los elementos que conocemos (aquí también) y de cómo creamos elementos nuevos. Esta materia bariónica que nos es tan conocida, a su escala más básica, está compuesta de quarks y normalmente acompañada por leptones.

Los leptones (como por ejemplo, el electrón o el neutrino) son partículas subatómicas que están sujetas al electromagnetismo, a la gravedad y a la interacción débil, pero no a la interacción fuerte (que es la fuerza más fuerte del universo, valgan las redundancias). Esto significa que tienen masa y spin y algunos presentan carga eléctrica, pero ninguno posee carga cromática. El más importante para constituir la materia que conocemos es el electrón, que tiene una masa muy pequeñita pero real, una carga eléctrica negativa y spin 1/2.

Los quarks están sujetos a las cuatro fuerzas, incluyendo la fuerte, y por tanto pueden presentar masa, spin, carga eléctrica y carga cromática. Este universo los sirve en seis sabores, que llamamos arriba, abajo, encanto, extraño, cima y fondo. Para la formación de la materia bariónica los más relevantes son los dos primeros, pues componen los protones y neutrones. Ambos están formados por tres quarks. El protón, por dos arribas y un abajo. El neutrón, por dos abajos y un arriba.

Materia invertida.

La antimateria es, sencillamente, materia donde alguna de las cargas está invertida con respecto a la materia corriente. Veámoslo con un electrón, que se comprende muy bien. El electrón, como leptón que es, tiene masa y spin pero sólo una carga: la eléctrica, siempre negativa. Su antipartícula, llamada positrón, posee exactamente la misma masa, spin y carga eléctrica; sin embargo, en este caso la carga eléctrica es positiva.

De esta forma el positrón mantiene todas las propiedades de su antipartícula el electrón pero electromagnéticamente reacciona al revés. Por ejemplo: dos electrones, por tener carga negativa, tienden a repelerse entre sí. Pero un electrón y un positrón, aunque en todo lo demás sean idénticos, tienden a atraerse entre sí porque uno tiene carga eléctrica negativa y el otro positiva. Y así con todo.

Con los quarks ocurre lo mismo. El quark arriba, por ejemplo, tiene una carga eléctrica de +2/3 (dos terceras partes de la de un positrón). Antiarriba, en cambio, tiene una carga eléctrica de -2/3 (dos terceras partes de la de un electrón). Su carga cromática también cambia: si por ejemplo está en estado rojo, el antiquark estará en anti-rojo, que se suele llamar magenta. (Que esto de los colores no te confunda: es una forma simbólica de representar su estado de cara a la cromodinámica cuántica; no tiene nada que ver con colores de verdad).

Veamos lo que ocurre entonces con un protón y un antiprotón; por ejemplo, respecto al electromagnetismo, que es más sencillo. Hemos quedado en que los protones (como todos los bariones) están compuestos de tres quarks, y que en su caso éstos son dos arribas y un abajo. El quark arriba lleva una carga eléctrica de +2/3 y el quark abajo, otra de –1/3. Sumémoslas: (+2/3) + (+2/3) + (–1/3) = +3/3 = +1. Resultado: el protón tiene una carga positiva.

Ahora contemplemos el antiprotón, formado por dos antiquarks arriba (carga –2/3) y un antiquark abajo (carga +1/3). Observa que está formado exactamente igual, sólo que con las versiones invertidas de los quarks. Sumemos (–2/3) + (–2/3) + (+1/3) = –3/3 = –1. Resultado: el antiprotón tiene una carga negativa.

El resto de cargas también se invierten. En aquellos leptones que no tienen carga eléctrica (los neutrinos) se invierte otra propiedad distinta, la helicidad, que es la proyección del spin relativa al momento de inercia. O, alternativamente, es posible que sean partículas de Majorana y constituyan su propia antipartícula. Pero no nos compliquemos por el momento.

Bien. Entonces imaginemos un átomo, el más básico de todos: el hidrógeno-1 o protio (hidrógeno corriente). Está compuesto por un protón (carga eléctrica positiva) y un electrón (carga eléctrica negativa) en órbita alrededor. Esta configuración es posible porque el protón y el electrón, al tener cargas distintas, tienden a atraerse (igual que hace la gravedad con una nave espacial en órbita alrededor de un planeta).

Si sustituimos el electrón por su antipartícula el positrón, o el protón por un antiprotón, este átomo se vuelve imposible: ambos tendrían idéntica carga, se repelerían violentamente y saldrían despedidos cada uno por su lado.

Pero si sustituimos los dos –el electrón y el protón– por un positrón y un antiprotón, el átomo es igualmente posible porque las relaciones entre ambos se mantienen; sólo que ahora están invertidas. Ahora la carga positiva está en el positrón orbitando y la negativa se halla en el antiprotón del núcleo, pero como la relación entre ambas se mantiene (cargas invertidas), el átomo puede existir. Y se llama antihidrógeno. No sólo puede existir, sino que hemos fabricado un poquitín. El CERN (sí, los mismos del LHC) fue el primero en lograrlo, probablemente en 1995 y de manera verificada a partir de 2002 en sus deceleradores de partículas. En los aceleradores también se ha creado un pequeño número de núcleos de antideuterio (antihidrógeno-2) y antihelio-3. Hablamos, en todo caso, de cifras de billonésimas de gramo. Con la tecnología presente, su coste sería tan exorbitante como su rareza: aproximadamente, 50 billones de euros por un gramo de antihidrógeno.

Pero no todo es tan difícil. Por ejemplo, ya existen desde hace algunos años aplicaciones tecnológicas basadas en la antimateria, como la tomografía por emisión de positrones (PET) de uso generalizado en medicina moderna.

La aniquilación materia-antimateria y el problema de la contención.

Lamentablemente, no se conoce todavía ningún método eficaz para contener antiátomos sin que entren en contacto con la materia circundante. Las partículas con carga –positrones e iones o núcleos sueltos, por ejemplo– se pueden mantener durante algún tiempo en trampas magnéticas, como las trampas de Penning. Los átomos, en cambio, acaban entrando en contacto con la materia circundante y se aniquilan.

Se ha hablado mucho de la aniquilación materia-antimateria: la reacción más energética del universo, en la que ambas masas desaparecen por completo para liberar la energía que las forma según la famosa ecuación E = mc2. Es absolutamente real y de hecho ocurre constantemente a nuestro alrededor, cada vez que una antipartícula natural entra en contacto con materia corriente (por ejemplo, en la atmósfera terrestre).

Lo que ocurre es que sus cargas –electromagnéticas, cromáticas o del tipo que sea– se cancelan entre sí. Supongamos un electrón y un positrón. Como poseen carga eléctrica opuesta, tienden a atraerse y finalmente colapsar entre sí, lo que daría lugar a una partícula con el doble de masa que un electrón (o un positrón) y carga cero. Sin embargo, tal partícula está fuera de los rangos de estabilidad de la materia: no puede existir en este universo. Es materia muerta, por así decirlo, incluso antes de llegar a ocurrir. Así pues, cambian a un estado más básico: pierden su masa y ésta se transforma íntegramente en energía. El resultado suelen ser dos rayos gamma (compuestos por fotones, carentes de carga y de masa efectiva) que conservan su momento linear y angular, así como la energía total (por el principio de conservación de la materia y de la energía). En resumen: que su materia se ha transformado íntegramente en energía, bajo la forma de radiación gamma.

A un protón y un antiprotón les pasa exactamente lo mismo: se transforman en rayos gamma y un pión neutral. Pero el pión neutral es altamente inestable y decae en una birrionésima de segundo para transformarse también en dos rayos gamma (o, a veces, en un par electrón-positrón). El neutrón y el antineutrón se convierten también en un par de rayos gamma, pero con una energía pavorosa. En suma: el encuentro entre materia y antimateria produce energía de la manera más óptima posible en este universo, en forma de radiación y conllevando a cambio la desaparición de la masa precedente. Esta es la tan cacareada aniquilación materia-antimateria.

La antimateria en el cosmos.

El descubrimiento de la antimateria se deriva de los primeros estudios sobre mecánica cuántica, a principios del siglo XX. La primera propuesta seria en este sentido la hizo Paul Dirac en 1928, elaborando sobre la versión relativista de la ecuación de onda cuántica de Schrödinger para el electrón, lo que le llevó a concluir teóricamente que podían existir antielectrones (positrones). Dan premios Nobel por estas cosas: Carl Anderson comprobó su existencia real en 1932 y Dirac se llevó el Nobel de Física ipso facto, en 1933, por esta y otras cosillas como postular buena parte de la teoría atómica moderna (a Anderson también se lo concedieron, en 1936). También escribió Principios de la Mecánica Cuántica, en 1930, una obra magna que marcó un antes y un después en nuestra comprensión de la realidad.

Dirac, un genio extremadamente humilde y ateo como él solo, de quien se ha dicho que sufría un cierto grado de autismo (aunque puede que fuera simplemente un carácter muy taciturno) teorizó más cosas sobre la antimateria. Según sus ecuaciones, validadas más allá de toda duda mediante el descubrimiento material del positrón y las restantes antipartículas, a cada partícula de este universo debería corresponderle una antipartícula... y deberían haberse aniquilado entre sí al principio de todo, impidiendo la consolidación de la materia. De hecho, según las observaciones realizadas –y a estas alturas hemos mirado muy lejos– la cantidad de antimateria en el cosmos es muy inferior a la de materia; tal fenómeno se llama asimetría bariónica.

Durante muchísimos años esta asimetría ha sido uno de los grandes problemas sin resolver en la física, y aún hoy en día sólo tenemos algunas hipótesis bien fundadas al respecto. Una posibilidad es que, simplemente, haya grandes cantidades de antimateria más allá de los límites del universo observable actualmente; sin embargo, esta especulación es poco elegante y no explica a qué se debe semejante separación, cuando materia y antimateria deberían atraerse entre sí. En general, representa una violación del principio cosmológico. Una hipótesis más interesante, postulada por Cronin y Fitch en 1964 (premios Nobel 1980) es la llamada violación de la simetría CP; el Nobel se debe a que esta violación ha sido verificada experimentalmente.

La simetría C y la simetría P vienen a regir la manera en que la materia y la antimateria pueden formarse. Ya en los años '50 se había constatado que algunas partículas no cumplen rigurosamente la paridad que se le suponía a todas ellas. Cronin y Fitch demostraron que estas simetrías se producen bajo la acción de todas las fuerzas menos una: la interacción débil. Esto significa que nuestro universo, al menos desde momentos muy tempranos, no es exactamente simétrico sino que está sesgado hacia la materia frente a la antimateria (a partir de donde algunos proponentes de multiversos sugieren la existencia de al menos otro universo que favorezca la antimateria frente a la materia). No es la única asimetría de nuestro universo: la quiralidad del cosmos está virada a la izquierda en todos sus ámbitos, desde la física a la biología (esto se suele convertir en una broma política, pero constituye un fenómeno fascinante del que hablaremos un día de estos).

De todas formas, parecen existir grandes acumulaciones de antimateria dentro del universo observable. El observatorio espacial europeo INTEGRAL ha confirmado la existencia de una de estas cerca del centro de nuestra propia galaxia: una nube de antimateria que emite fuerte radiación gamma porque está aniquilando positrones a razón de 1,5 seguido de 42 ceros cada segundo. No obstante, la proporción sigue siendo anómalamente baja y se sospecha que toda o casi toda la antimateria existente en el universo actual es reciente, creada en procesos vinculados a la materia.

Esta es una pregunta aún sin respuesta, que se estudia atentamente pues resolverla implicaría destruir uno de los grandes obstáculos para alcanzar una gran teoría unificada.


¿Antigravedad?

Hay quien ha especulado que la existencia de la antimateria implicaría la existencia de la antigravedad. Sin embargo, esto no está demostrado y todas las probabilidades apuntan a que sea una idea incorrecta. Sabemos que la materia atrae gravitacionalmente a la antimateria como si fuera materia corriente, no la repele como sería el caso si estuviéramos ante un fenómeno de antigravedad. La razón fundamental es que en la antimateria se invierte la carga, pero no la masa. En la antimateria, la masa sigue siendo masa, no antimasa.

Aunque el fenómeno inverso todavía no ha sido verificado (atraer gravitacionalmente materia con antimateria), debido a lo débil que es la gravedad y la poca antimateria que hemos logrado producir para su estudio, todo apunta a que materia y antimateria se atraen también por gravedad como si ambas fueran materia (o antimateria) corriente.

La antimateria como fuente (o acumulador) de energía.

Desde luego no es practicable con la tecnología presente, pero la interacción materia-antimateria ha sido evidentemente postulada muchas veces como una fuente (o al menos acumulador) de energía extraordinaria (para uso tanto civil como militar). Estas transformaciones de materia en energía por aniquilación, que como ya dije son las más energéticas posibles del universo conocido, son impresionantes.

Pongamos un ejemplo. Medio gramo de materia interactuando con medio gramo de antimateria (un gramo de masa total) genera espontáneamente 89.876 gigajulios de energía (se obtiene aplicando simplemente E = mc2; E = 0,001 · 299.792.4582 = 89.875.517.873.682 J). En términos de energía utilizable, esto equivale a unos 25 gigawatios-hora (una central nuclear como Cofrentes tirando watios a toda mecha durante casi un día entero); si queremos presentarlo en términos de energía explosiva, son 21,5 kilotones: como Nagasaki más o menos. Con un solo gramo de material.

Comparemos. El uranio-235 de grado militar puede llegar a producir, óptimamente, 88,3 gigajulios por gramo; la mezcla usada normalmente en las centrales civiles, entre medio y tres y medio. Por debajo de mil veces menos. La fusión del deuterio-tritio en las armas termonucleares puede alcanzar 337 gigajulios por gramo; y la fusión más energética posible roza los 650; esto es, ciento y pico veces menos.

La aniquilación materia-antimateria tiene otra ventaja: a diferencia de la fusión, se produce espontáneamente en todos los rangos de energía. A diferencia de la fisión, se produce con cualquier cantidad de materia/antimateria. Esto significa que no presentaría problemas de contención: el diseño conceptual de un reactor de materia-antimateria se parecería mucho al de un carburador o, si lo prefieres, a un motor cohete o una central térmica normal. Si necesitas más energía aumentas un poco el flujo, si necesitas menos lo reduces, si dejas de necesitar lo cortas. Eso es todo.

El problema ya lo hemos visto antes y es en esencia el de siempre: no existe hoy por hoy ninguna forma práctica de producir antimateria en cantidades industriales; mucho menos, de hacerlo a un coste económica y energéticamente rentable (se consume mucha más energía para producir un átomo de antimateria que la energía resultante generada por la aniquilación de ese átomo).

Sin embargo, esta es una posibilidad realista si lográramos crear una fuente de antimateria practicable. Por ello y por todo lo demás aquí expuesto, constituye un campo de investigación extremadamente interesante para la física teórica. El CERN europeo ha dedicado y dedica grandes esfuerzos en este ámbito.

El estudio de la antimateria –que ya nos trajo enormes beneficios como parte de las teorías atómica y cuántica, sin las cuales jamás habrían surgido todas las tecnologías contemporáneas que usamos cotidianamente– puede aportarnos inmensos conocimientos sobre la naturaleza profunda de la realidad, sobre el origen y evolución del universo y sobre nuevas formas de producción energética que ahora mismo sólo podemos soñar; por no mencionar sus utilidades médicas y en otras ciencias aplicadas. Debido a todo ello, seguiremos oyendo hablar de ella durante mucho tiempo más.

Neuronas viajeras forman la amígdala

Neuronas viajeras forman la amígdala

Neuronas viajeras forman la amígdala, descubrimiento

Estas neuronas viajeras dejan el hipotálamo y se van al cerebro anterior. Son un grupo de neuronas hasta la fecha desconocidas, tienen la capacidad de migrar desde la zona donde se originaron el hipotálamo. En Demedicina, neuronas viajeras.

neuronas  viajeras

Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC), lo ha publicado en la revista Natura Neuroscience. Las neuronas dejan el lugar donde se originaron y viajan hasta otras zonas del cerebro anterior. En esa nueva zona se mezclan con las neuronas locales para formar una zona de gran importancia, la amígdala. Esta zona es un conjunto de núcleos neuronales responsables de nuestras emociones como la rabia, el enfado, el miedo, la depresión y también la esquizofrenia.

Lo destacado es que las alteraciones en la amígdala pueden generar desórdenes neuro psiquiatricos, como por ejemplo “la ausencia patólogica de miedo” o la esquizofrenia o la depresión.Juan Carlos, del Instituto Cajal (CSIC), ha destacado que el hecho de conocer cómo se originan el conjunto de núcleos de neuronas que conforman la amígdala es un pieza clave para entender los desordenes psiquiátricos provocados por la alteración de esa parte del cerebro.

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En esta investigación se explica la capacidad de las neuronas viajeras de alcanzar una región cerebral alejada. Esta capacidad de viajar se debe a un gen llamad Orhopedia (Otp). Los investigadores han verificado que sus alteraciones producen un desarrollo anormal de la amígdala y que al activar de forma experimental el Otp, se descubre que las células hipotalámicas no podrán viajar hacia los núcleos de la amígdala.

Si ocurre esto se causa una deficiencia celular que se traduce en un volumen menor de los núcleos que formaría la amígdala, y esto podría ser origen de una patología funcional en la amígdala.

En el proyecto de investigación han colaborado también investigadores con Fernando García-Moreno, Laura López-Mascaraque y Mária Pedraza del Instituto Cajal (CSIC) en Madrid. A su vez han trabajado en colaboración con Antonio Simeone de la Universidad de Nápoles.

Se abre una nueva vía de investigación sobre las patologías que se originan en la amígdala gracias a este nuevo descubrimiento de las neuronas viajeras.

 

En Demedicina tu opinión es importante, si tienes ideas o sugerencias deja tu comentario. Gracias por leer Demedicina.

 

Fuente|Europa press

Fotos|.amenito.com/, monografias.com

 

Ojo cientifico.com - Descubren 57 nuevas tumbas egipcias

Descubren 57 nuevas tumbas egipcias

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Uno de los sarcófagos hallados.

Lahoun, en la localidad egipcia de Fayoum, se ha convertido en un importante punto de interés para la arqueología egipcia y a la egiptología en general debido al reciente descubrimiento de momias egipcias y sarcófagos que se produjo allí el año pasado. En esta ocasión una vez más Lahoun llama la atención gracias al descubrimiento de 57 nuevas tumbas egipcias en una red de metro local.

El Consejo Supremo de Antiguedades de Egipto ha informado que las 57 tumbas halladas presentan sarcófagos ornamentados y pintados conteniendo una momia en su interior. Algunas de ellas -según afirma el destacado arqueólogo egipcio Zahi Hawass- están alineadas y decoradas con textos religiosos del Libro de los Muertos.

Las tumbas más antiguas datan del 2750 a.C. Durante el período de la primera y segunda dinastía egipcias. Doce de estas tumbas pertenecen a un período posterior, concretamente a la decimoctava dinastía y están comprendidas en el período del 1550 al 1292 a.C, y son estas las que están alineadas con textos religiosos.

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Además, Abdel Rahman El-Aydi, jefe de la misión arqueológica que realizó el descubrimiento, informa que una de las tumbas más antiguas está casi intacta con su equipamiento funerario sin alteraciones y el sarcófago en perfecto estado.

El descubrimiento aporta información muy rica sobre la religión y simbolismo durante el período de las primeras dinastías, el cual no está totalmente documentado por el registro arqueológico.

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Twitter cambia las reglas del juego

Twitter cambia las reglas del juego

(cc) Alan  Cleaver - Flickr

(cc) Alan Cleaver - Flickr

Twitter cuenta con todas las condiciones para ser la plataforma ideal para el desarrollo: tiene un API sumamente completo, es usado no sólo por millones de usuarios, sino que algunos de ellos son actores de cine, presidentes y connotados científicos por lo que no sólo tiene cantidad sino calidad de usuarios, y además un gran número de ellos participa activamente. Finalmente, la plataforma es gratuita, por lo que cualquiera puede hacer interfaces y aplicaciones cuyo valor agregado pivotee sobre la interacción con el sistema de microblogging.

Todo eso está muy bien, pero ayer Twitter cambió las reglas del juego y pocas horas después la blogósfera se viene abajo por las reacciones.

Básicamente, ayer Twitter le recordó a todos los usuarios que ellos ofrecen un flujo de contenido virtualmente ilimitado y de manera gratuita, aunque para ellos no es gratuito de mantener.

Dijeron además que hay sitios que están ganando plata basándose en el contenido de Twitter, por lo que en esos casos lo que corresponde es compartir las ganancias.

Finalmente, decidieron que es hora de terminar con las aplicaciones que utilizan el API para insertar publicidad en los flujos de Twitter, entendiendo por flujo cualquier cuenta o grupo cuyos Tweets vayan a aparecer en la secuencia de otra persona.

La Pelota es mía

Efectivamente, Twitter es el dueño de los mensajes. A lo  mejor no puede reclamar su autoría ni tiene derecho a entablar -por ejemplo- una demanda de copyright si alguien plagia lo ahí escrito, pero los bytes que componen el mensaje están en un disco pagado por Twitter y, tal como han dicho, se preocupan de la operación, el soporte, el alojamiento, la seguridad y hasta la cuenta de electricidad, sin pedir nada a cambio, al punto que muchos artículos se han escrito preguntándose cuál es, entonces, el modelo de negocios de Twitter.

Respecto al modelo de negocios tal parece que Twitter hizo lo que los campechanos llaman “engordar el chanchito”. Percibieron que el tráfico y la cantidad de usuarios aumentaría más rápidamente si mantenían el sistema libre de publicidad, spam y tarifas, y por lo mismo sólo estaban esperando alcanzar un nivel determinado (o que el crecimiento decelerara hasta un nivel determinado) para hincarle el diente a la potencial fortuna que hay detrás.

Lo malo es que en el intertanto decenas de empresas, tal vez incluso centenares, se formaron para hacer usos no tradicionales de Twitter como plataforma. Entendámonos: Twitter sirve para intercambiar mensajes cortos con tus amigos. Extendiendo esto último, Twitter es un sistema que sirve para ver lo que escribe el usuario X dado que te interese “seguirlo” y para que los que te “siguen” a ti se enteren de lo que tú escribes. Eso de base, pero en realidad y con el tiempo esta misma   plataforma ha servido para hacer verdaderos clientes de mensajería, para hacer revoltijos de RSSs, para hacer widgets de contenido sindicado, para hacer aplicaciones de inteligencia de  negocios que miden el impacto de una marca, etc.

En el fondo el anuncio de Twitter viene a reconocer una realidad y establecer otra. Por un lado, a reconocer que muchas empresas han edificado proyectos y hasta levantado capital en base al servicio Twitter, en base a cómo funciona y en base al status quo tácito que en una primera suposición no debiera cambiar. Por otro lado, a establecer que todos esos proyectos y emprendimientos eran cazadores furtivos en un campo que tiene dueño, y que ese dueño puede cambiar el status quo que todos creían eterno, de un momento a otro y sin mayor aviso que un post en el blog oficial.

C.V.A.

La teoría de C.V.A. (Cómo vamos ahí) dicta que la autoridad puede hacer vista gorda si la haces partícipe de tu bonanza. En el caso de Twitter ellos tienen un plan para rentabilizar el sistema (aunque nadie lo tiene muy claro) y no tienen problema en que tú también tengas un plan para rentabilizar una aplicación o servicio edificado sobre Twitter. Pero ya que se estableció que la pelota es de ellos, y que ellos corren con todos los gastos, entonces un día de estos te van a preguntar ¿Cómo vamos ahí? ¿Nos vamos a medias? ¿60-40? ¿70-30? Porque la lógica de fondo es que todos los que armaron un negocio relacionado preferirán, o debieran preferir, darle una tajada al dueño del campo antes que quedar sin nada.

Twitter ha dicho que piensa cobrarle a los que hayan hecho aplicaciones y servicios cuyo núcleo se apoye en Twitter y que estén lucrando gracias a la publicidad, la cual a su vez venden a las marcas interesadas en captar el público que usa tales aplicaciones. Es una explicación enrevesada para una regla enrevesada. Twitter no te exigirá dividir las ganancias si programas un cliente para iPhone y lo vendes a 5 dólares. Pero si en tu blog que recibe 10 visitas diarias osas poner un widget con tus tweets, y al mismo tiempo tienes un banner de Google Adsense que te da un dólar al mes,  en teoría ahora podrían pedirte una comisión, porque estás vendiendo publicidad en un espacio cuyo atractivo proviene en parte de Twitter.

No han dicho exactamente cómo cobrarán, qué proporción pedirán o quiénes estarán excentos de la medida, pero han dejado entrever que el volumen de tráfico tiene mucho que ver. Eso significa que tienen una fuerza comercial limitada y atacarán primero a los peces gordos como Mashable o The Huffington Post dejando el molido para una etapa posterior e improbable.

Hace poco más de un mes, Twitter celebraba 105 millones de usuarios, pero estaba consciente de que tres cuartas partes de ese total usa el sitio de manera externa en aplicaciones como Tweetdeck, clientes como Seeismic , aplicaciones complementarias como Twitpic, agregadores como Tweetmeme y otros. La idea que Twitter quiere reafirmar es que su intención no es cortarle el aire a esos desarrollos, porque muchos de los usuarios de éstos no se meterían a Twitter.com si descontinuaran el cliente. No hay una manera real de recapitalizar ese tráfico difuso en el sentido de obligar a todos los usuarios de servicios satélite a visitar la página como tal, que por sí sola carece de funciones que los clientes sí ofrecen. Sin embargo sí quieren recibir una tarifa por el uso de el flujo incesante de tweets y la infraestructura subyacente que alguien debe mantener.

Hecha la ley, hecha la trampa

Hay una excepción al sistema C.V.A. que quiere establecer Twitter, y es que hay ciertos usos que ellos perciben que son nocivos para el sistema como un todo. Si alguien inventa una aplicación en donde sacan USD 1.000 por cada usuario que la utilice, pero ese usuario nunca vuelve, Twitter verá que el valor generado se contrapone con una disminución del patrimonio latente tal que no vale la pena seguir ese camino. En esos casos no hay lugar para compartir las ganancias ni para maniobrar: no hay lugar para ese tipo de aplicaciones.

En particular, se prohiben todas las aplicaciones que inyectan avisos automáticos en el flujo de mensajes de los usuarios. No importa si el mensaje es “Compre su ropa interior en el Palacio del Calzoncillo” o “Ayude a la Cruz Roja”, los mensajes automatizados son percibidos por los usuarios, y por Twitter, como un daño a la experiencia de uso que potencialmente puede alejar a los miembros actuales y disminuir, como se ha dicho, el patrimonio latente. Hay varias aplicaciones que hacen esto, que al menos opcionalmente se conectan con tu cuenta y cada vez que la usas inyectan un tweet que aparece como escrito por ti diciendo: “Juanito se ha chequeado en el restaurant de la esquina” o “Juanito ha roto el record del día en bit.ly/a7f84h”. Eso se terminó, y las aplicaciones que lo hagan pueden elegir entre terminar esa práctica o arriesgarse a que las suspendan.

Sin embargo existe el dicho “Hecha la ley, hecha la trampa”. Hay varias aplicaciones cuyo modelo de negocios consistía justamente en vender publicidad inyectada automáticamente entre un grupo de usuarios que ha salido a analizar los nuevos términos de uso con lupa diciendo: “De acuerdo a nuestra interpretación la prohibición no se aplica a nosotros porque nosotros no inyectamos publicidad en el flujo de tweets de nadie, al menos no según lo que entendemos por inyectar, publicidad y flujo de tweets“. Otros dicen que usarán personas para teclear los mensajes publicitarios inyectados, cosa que nadie pueda decir que inyectan publicidad automáticamente usando el API. En fin, cada uno tiene su interpretación del reglamento, pero esto nos lleva al primer punto: Twitter es el dueño de la pelota, y puede que sea una traición a un acuerdo tácito con el rico ecosistema que se creó en el intertanto, pero no deja de ser el dueño y si un día ha decidido matar la gallina de los huevos de oro está en su derecho.

La única conclusión que nos atrevemos a aventurar es que nada es gratis. Todo tiene consecuencias y Twitter lo sabe o al menos lo descubrirá. No se puede llegar a la cima apoyándose en un ecosistema de desarrolladores independientes y luego arrojar a muchos al abismo sin cosechar la desconfianza de los restantes, de la misma manera que en el momento en que empiezas a cobrar una comisión, te obligas en la pasada a mantener un nivel de servicio. Hay muchos desarrolladores que no estarían dispuestos a pagar si les va a salir la ballena de “too many tweets” cada cinco minutos.

Links:
The Twitter Platform (Twitter Blog)
Twitter’s Free Love Era Comes to an End: Time for Developers and Publishers to Pay Up
(MediaMemo)
TweetUp, Sponsored Tweets say they dodge Twitter’s new restrictions (VentureBeat)
FAQ: Twitter’s New Rules On Third-Party Ads
(SearchEngineLand)
Twitter Demands A Cut Of All Ads Sold Around Twitter API (Business Insider)
Twitter’s Ad Crackdown Alienates Developers… Again (Mashable)